La Ciudad de Buenos Aires, que se ha convertido en metrópoli
global (aprox. desde 2004/5), sufre el fenómeno de expulsión de población
de bajos recursos hacia la periferia. Hoy es muy difícil, salvo en el extremo
sur, habitar una vivienda abonando precios razonables.
En el 2004 se podía alquilar un departamento de 2
ambientes por $300, hoy hay que disponer de $1300 (333%). En el 2004 el dólar
cotizaba $2,90 y ahora $4,00 (38%), el salario básico del peón de la
construcción rondaba los $600 y hoy $1600 (166%). Es decir que el aumento del
costo habitacional fue muy superior.
Esta situación provocada por el mejoramiento de la
economía, la explosión turística, la adquisición por extranjeros de propiedades
en la ciudad, el muy buen posicionamiento de algunos convenios, convierte a la
capital en territorio con más demanda que oferta.
Todo esto sucedía antes de la asunción de Macri, pero su
gobierno refuerza la tendencia al no cumplir compromisos de anteriores
gestiones en cuanto a urbanización de villas y construcción de nuevas unidades.
Obviamente el PRO no quiere que en CABA vivan sectores de clase baja o
media-baja. Su modelo es París donde un departamento de 3 ambientes en el ejido
central (asimilable a la CABA) se cotiza en €2500 por mes (aprox. 3 salarios
mínimos) y las clases mas bajas deben retirarse 30 km a los vastos complejos de
la periferia.
Tendencia general en las ciudades globales: 1)
desaparición de los barrios populares, 2) aumento exorbitante del m2 de
tierra/vivienda/comercio, 3) revalorización de las zonas antiguas, antes
degradadas, gracias al turismo, 4) expulsión de las actividades productivas, 5)
diferencial de precios de bienes de consumo en relación con el resto del país.
En Argentina el problema de la vivienda es crónico, somos
un país de inmigración y además Buenos Aires es receptora dentro del territorio
nacional (oleadas: externa 1870-1950, interna 1935-2000, nuevamente externa
1975-2010); las políticas de vivienda han sido inconstantes y erráticas, casi nunca
el Estado construyó viviendas para alquiler (y así reponer parte del capital
invertido); las clases más humildes
tienen además la característica de “generación corta”: madres de 18 años,
abuelos de 40, es decir que en una familia grande puede haber hasta 4 generaciones
conviviendo bajo un mismo techo.
En 1977 se sanciona en la Provincia de Buenos Aires la Ley
8912 Saint-Jean (de facto) que dio un golpe de gracia a la venta de lotes en el
Gran Buenos Aires por firmas inmobiliarias (recordar Kanmar, Luchetti, Vinelli,
etc), que si bien no siempre fueron transparentes permitían a un obrero la
adquisición de su parcela en cómodas cuotas. La nueva ley (vigente) obligaba a
que los nuevos loteos contaran con servicios básicos (agua, electricidad) y
calles con mejoras y desagües, lo que hizo onerosa la operatoria y la volvió
casi impracticable.
En los 80 se produce el abandono del paradigma de las
grandes urbanizaciones financiadas por el Estado (Ejemplos: Monoblocks de
Ciudad Evita/Barrio B.I.D. en La Tablada o Barrio Ejército de los Andes/Padre
Mujica en Ciudadela), debido a los problemas de mantenimiento que ya
presentaban esos complejos. Sólo se mantuvieron para familias de clase media
(Ejemplo: Barrio Samoré en Lugano) y se dejó librada a las clases humildes a la
autoconstrucción facilitando la entrega de parcelas en los distritos que
contaban con tierras fiscales (La Matanza, Lomas de Zamora, Quilmes, etc). Esta
modalidad supuso luego la necesidad de una gran inversión de los municipios en
infraestructura (pavimento, alumbrado agua, cloacas), tarea en la que se realizan
actualmente grandes esfuerzos, que se restan a la vivienda social. También a
fines de los 70 comienza a crecer la utilización de tierras para country-club
luego barrios privados/cerrados que provoca distorsión en los precios de los
terrenos disponibles.
El caso de las villas de emergencia tiene gran impacto
desde el punto de vista simbólico, a pesar de que apenas el 2,5% de las
familias argentinas viven en barrios así denominados, parecerían ser el núcleo
duro de la pobreza, pero es discutible esa apreciación: se trata de viviendas
bien consolidadas que son mejores que muchas de las que se pueden ver en barrios “parcelados” del
GBA, mejor ubicadas y con escuelas y hospitales cercanos.
Para el Estado construir grandes cantidades de viviendas
en un corto lapso, es una tarea imposible por: a) si el costo de una unidad social
ronda los $110.000, construir por
ejemplo 400.000 viviendas en un año costaría 44.000.000.000 que significa el
12% de la recaudación total; b) provocaría una demanda intensa de materiales de
construcción que no se podría absorber con la industria nacional y c) la gran
necesidad de mano de obra no haría otra cosa que atraer mas inmigración
(recordemos que en el gremio de la construcción el 30% de los asalariados son
inmigrantes), aumentando así el déficit de viviendas.
Nunca se quiso solucionar el problema de los alquileres en
los centro urbanos. El propietario pide garantías que gran cantidad de familias
no poseen (especialmente la mas humildes). Hay gran cantidad de inmuebles vacíos
que tienen sólo un uso especulativo.
El abandono de la zona sur de la CABA es histórico,
Cacciatore lo imaginó como periferia de ciudad yanqui (del Medio-Oeste para
colmo) con gigantescos estacionamientos, supermercados, parques temáticos, etc.
Los que lo sucedieron no imaginaron nada hasta que se creó en el 2000 la
Corporación del Sur, hermanita muy menor de la Corporación Puerto Madero, con
la intención de revitalizar la zona y darle destino cierto a cada m2 de tierra
disponible, leamos: “se crea a los fines
de desarrollar actividades de carácter industrial, comercial, explotar
servicios públicos con el objeto de favorecer el desarrollo humano, económico y
urbano integral de la zona, a fin de compensar las desigualdades zonales dentro
del territorio de la Ciudad de conformidad con lo dispuesto en el artículo 18
de la Constitución de la Ciudad, los lineamientos del Plan Estratégico y del
Plan Urbano Ambiental, las previsiones del ordenamiento normativo y en
concordancia con lo dispuesto por el artículo 8.1.2 del Código de Planeamiento
Urbano en materia de renovación urbana" (texto de ley 470).
Los avances de la CdS fueron pocos y lentos: una buena
idea desfinanciada se vuelve inoperante. El “parque” Indoamericano esta a cargo
de la CdS. Claramente desde la asunción del PRO en la CABA, esta zona reforzó
su identidad de patio trasero
Para construir un barrio con tiras de tres pisos para
10000 familias (cantidad que la ciudad tenía que ejecutar financiada por el
Estado Nacional) sólo hacen falta 40 hectáreas, el “parque” Indoamericano
quedaría con 90.
En el terreno de la vivienda no hay soluciones mágicas,
son todas de largo plazo y dependiendo de muchos factores: continuidad del
crecimiento económico, mejor distribución poblacional, estabilización de
algunos centros urbanos saturados, aplicación efectiva de políticas de
educación sexual y planificación familiar, política crediticia orientada a la
obtención de la primera vivienda, ampliación de la capacidad instalada e la
industria proveedora de materiales, tecnificación de los sistemas de
construcción, implementación de un seguro para inquilinos que los exima de
tener garantías, aumento ostensible de impuestos a la vivienda desocupada,
ampliar fuertemente la industria de unidades prefabricadas, entre otros. Mucho
de lo enumerado está sucediendo, y mucho está pendiente.
Finalmente, y en relación al discurso xenófobo, algunas
perlitas: a) el que diga que
paraguayos y bolivianos le quitan el trabajo a los argentinos NO TIENE LA MAS
MINIMA IDEA DE COMO ES EL MERCADO LABORAL ARGENTINO; b) ¿no estudiaban en el Alto Perú los primeros patriotas
ilustrados?, ¿no fue desde el Alto Perú que bajaron las ideas revolucionarias
que permitieron la fundación de nuestra nación?, ¿Bolivia no era el Alto Perú?;
c) ¿los argentinos acaso no somos
“okupas” de la tercera parte del territorio del Paraguay de 1860?; d) fue durante la presidencia interina
del Duhalde donde se firmó el convenio con los países del Mercosur+Bolivia
(09/11/02), creando una zona de libre circulación y residencia entre los
cinco países, lo que permitió regularizar la situación de 300.000 argentinos
que viven en ellos; e) sólo el 3% de
los delincuentes presos en la Argentina son extranjeros, en igual proporción al
resto de los habitantes; f) ¿no hay
muchísimos argentinos que viven y trabajan en el exterior?, ¿nos gustaría que
les tiren piedras, los estigmaticen, los tilden de delincuentes, los maten?; g) los “vecinos” xenófobos, ¿qué sangre
tienen?.. muchos serán hijos o nietos de inmigrantes y los que son puramente
“argentinos” ¿no tienen sangre indígena?, ¿seguro?, o ¿descienden de Luis XIV?.